El guisado de carne con patatas es uno de esos platos de cuchara que forman parte del alma de la cocina tradicional. Lo hay, con sus pequeñas variaciones, en España y en toda América Latina, y nació en las cocinas humildes como una manera de aprovechar cortes de carne económicos que, con una cocción lenta y sin prisa, se quedan tiernos y jugosos. La salsa, que espesa sola gracias al almidón que sueltan las patatas, baña cada bocado y sabe a poco menos que al fogón de la abuela.
Es el plato perfecto para los almuerzos familiares del fin de semana, las cenas de invierno o cualquier día en que te apetezca algo reconfortante y con sabor de verdad. Y ojo, porque preparado con antelación está todavía más rico: reposando en la nevera mejora bastante de un día para otro, así que también es un gran aliado para organizarte la semana sin renunciar a comer bien.
Otro punto a favor es que se trata de un plato completo y bien equilibrado: la carne aporta proteínas de calidad, las patatas hidratos de carbono y las verduras del sofrito, vitaminas y fibra. Como se hace todo en una sola cazuela, apenas hay que fregar después, y el resultado sabe a hogar. Además es una receta económica que rinde para dar de comer a más de uno.
En muchas casas este plato se conoce a secas como «carne con patatas» y se va pasando de generación en generación, cada una con su toque secreto: una ramita de romero, un chorrito de vino tinto o una pizca de comino que cada familia defiende como el auténtico. La clave, en cualquier caso, es siempre la misma: no tener prisa. El guiso necesita su tiempo para que la carne se ablande y la salsa coja todos los sabores.
Sirve el guisado bien caliente, con un poco de perejil picado por encima. Va de maravilla con arroz blanco, unas rebanadas de pan rústico para mojar en la salsa o, si lo prefieres, con un puré suave. Para beber, un tinto de la casa o un vino tinto joven con cuerpo le van genial; y si no tomas alcohol, una limonada casera cumple perfectamente.
Las sobras aguantan en un recipiente hermético en la nevera hasta 4 días, y de hecho al día siguiente está todavía más bueno. También puedes congelarlo hasta 3 meses; al recalentar, añade un poco de caldo si la salsa ha quedado demasiado espesa. Y si quieres variar, echa unos guisantes en los últimos minutos de cocción, cambia la ternera por cerdo o pollo, dale un toque picante con una cucharadita de chile en polvo o prepara incluso una versión vegetariana con champiñones y garbanzos, manteniendo el mismo sofrito y tiempo de cocción.
Guisado de carne con patatas casero
Descripción
Este guisado de carne con patatas está listo en 1 hora 50 minutos y rinde para 4-6 personas. Un guiso de toda la vida, tierno y con mucho sabor.Ingredientes
Preparación
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Seca bien los trozos de carne con papel de cocina y sazona con sal y pimienta negra sin miedo. Este detalle es clave para que la carne se dore como toca.
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Calienta 3 cucharadas de aceite de oliva en una cazuela grande a fuego medio-alto. Cuando esté bien caliente, añade la carne en una sola capa y séllala 4-5 minutos, dando la vuelta a los trozos hasta que doren por todos lados. Saca la carne y resérvala.
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Truco: No metas mucha carne de golpe; si se apiña, se cuece en vez de dorarse y pierdes buena parte del sabor.
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En esa misma cazuela, aprovechando los jugos que ha soltado la carne, sofríe la cebolla picada a fuego medio unos 5-6 minutos, hasta que esté transparente y empiece a tomar color.
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Añade el pimiento rojo y cocina 5 minutos más, removiendo de vez en cuando para que no se pegue.
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Echa el ajo picado y cocina 1 minuto, justo lo necesario para que huela bien sin llegar a quemarse.
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Agrega el pimentón dulce y el comino, y remueve rápido unos 30 segundos para que aromatice sin amargarse.
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Vierte el tomate triturado y cocina el sofrito unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que oscurezca y pierda el agua.
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Si usas vino tinto, este es el momento: viértelo y deja que hierva 2-3 minutos a fuego fuerte para que se vaya el alcohol y se despeguen los jugos caramelizados del fondo.
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Devuelve la carne a la cazuela junto con sus jugos, añade el caldo, la hoja de laurel y la ramita de romero. Sube el fuego y espera a que hierva.
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Baja el fuego a medio-bajo, tapa la cazuela y deja que se cocine a fuego suave 45 minutos, removiendo cada 15. Esa cocción lenta es justo lo que hace que la carne se ablande.
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Truco: Si ves que el guiso se queda seco en algún momento, añade un chorrito más de caldo o agua caliente para mantener la salsa.
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Incorpora las patatas y las zanahorias, remueve con cuidado y sigue cocinando tapado unos 30-35 minutos más, hasta que la carne esté tan tierna que se desprenda con el tenedor y las verduras estén en su punto.
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Prueba de sal y pimienta, saca el laurel y el romero, y deja reposar el guiso 10 minutos con la cazuela tapada y el fuego ya apagado, para que los sabores se asienten.
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Truco: Si quieres una salsa más espesa, machaca un par de trozos de patata contra el fondo de la cazuela con una cuchara de madera y mezcla bien; el almidón la liga de forma natural.