Potaje de frijoles colorados cubano casero, el de toda la vida

Porciones: 6 Dificultad: Principiante
Potaje de Frijoles Colorados con sabor Cubano pinit

El potaje de frijoles colorados es de esos platos que no faltan en ninguna mesa cubana y, si nos preguntas, el rey de todos los potajes de la isla. Es una herencia que viene de la tradición española, con sus potajes de legumbres y guisos de olla, pero con ese toque criollo que solo Cuba sabe darle. Allí lo conocen simplemente como «frijoles colorados» o «potaje de caraotas», y la verdad es que va mucho más allá de una receta: es parte de la identidad cubana y aparece en casi todos los almuerzos dominicales, tanto en la isla como en las familias de la diáspora.

Es el plato perfecto para las comidas de fin de semana en familia, para cuando llegan visitas sin avisar o para esos días en que te apetece algo de cuchara que reconforte. En Cuba lo típico es prepararlo los sábados, y lo que queda del domingo acaba convertido en «moros y cristianos» al mezclarlo con arroz blanco al día siguiente. La escena de las abuelas removiendo la olla a fuego lento mientras la casa se llena de olor a comino y laurel es de lo más común allí.

Y ojo, porque además de rico es un guisado muy completo: los frijoles colorados traen buena cantidad de fibra, proteínas vegetales, hierro y ácido fólico, así que llenan y alimentan. También es un plato de lo más económico, porque las legumbres secas rinden muchísimo y los acompañamientos no cuestan casi nada. El sofrito criollo junto con la calabaza y el plátano verde, que espesa el caldo de forma natural, le dan ese sabor dulce y profundo que no se confunde con ningún otro.

Hay un dicho popular en Cuba que dice que una casa donde huele a frijoles colorados es una casa con corazón. Cada familia defiende su versión con orgullo, y el debate sobre el secreto nunca termina: hay quien jura por el tocino, quien no concibe el guiso sin chorizo, y las abuelas más tradicionalistas, que insisten en un chorrito de vinagre al final para despertar todos los sabores. Aquí te dejamos la versión casera más completa, la de toda la vida.

Sírvelo bien caliente con el clásico arroz blanco graneado, plátanos maduros fritos y unas rodajas de aguacate. También va de maravilla con unos tostones crujientes para mojar en el caldo espeso, o con un buen pan de manteca. Y si quieres hacerlo a la cubana, mézclalo directamente con el arroz en el plato y remátalo con una cebollita cruda en rodajas.

Las sobras aguantan hasta 5 días en el refrigerador, en un recipiente hermético. Y te diré algo: este potaje está todavía mejor al día siguiente, cuando los sabores se concentran. Al recalentarlo, añádele un chorrito de agua o caldo, porque se espesa bastante. También puedes congelarlo hasta 3 meses en porciones individuales.

¿Quieres una versión vegetariana? Quita el tocino y el chorizo, y sofríe en aceite de oliva con una cucharadita extra de pimentón ahumado para recuperar ese fondo ahumado. Si eres de los que les gusta el picante, mete un ají habanero entero durante la cocción, sin romperlo, para que perfume sin prender el plato. De beber, una Malta bien fría es lo tradicional en Cuba, aunque una limonada natural o un vino blanco seco ligero también le quedan de lujo.

Potaje de frijoles colorados cubano casero, el de toda la vida

Dificultad: Principiante Tiempo de preparación 505 mins Tiempo de cocción 75 mins
Porciones: 6

Descripción

Receta casera de potaje de frijoles colorados cubano: espeso, sabroso y listo en 1 hora 40 minutos para 6 personas. El plato de cuchara de siempre.

Ingredientes

Preparación

  1. La noche anterior, lava los frijoles bajo el chorro de agua fría y descarta los que estén dañados o alguna piedrita que se haya colado. Ponlos en un bol grande y cúbrelos con bastante agua fría (que los pase por unos 5 centímetros). Déjalos en remojo unas 8 horas o toda la noche.
  2. Consejo: ¿se te olvidó remojar los frijoles? No pasa nada, usa el método rápido: hiérvelos sin sal 2 minutos, apaga el fuego, tapa la olla y déjalos reposar 1 hora antes de seguir.
  3. Escurre y enjuaga los frijoles, ponlos en una olla grande con 2 litros de agua fresca y las hojas de laurel, y lleva todo a ebullición a fuego alto.
  4. Cuando rompa el hervor, baja a fuego medio-bajo, tapa sin cerrar del todo y cocina 45 minutos, removiendo de vez en cuando. Buscas que queden tiernos pero sin deshacerse.
  5. Mientras tanto, ponte con el sofrito. Calienta el aceite en una sartén grande a fuego medio y sofríe el tocino unos 4 minutos, hasta que suelte su grasa y dore un poco.
  6. Suma el chorizo y cocina 3 minutos más, hasta que suelte ese aceite colorado tan característico. Saca las carnes con una espumadera y resérvalas, dejando la grasa en la sartén.
  7. En esa misma grasa, sofríe la cebolla y el pimiento verde unos 6-7 minutos, hasta que la cebolla se vea transparente y el pimiento esté blandito.
  8. Agrega el ajo machacado, el comino y el orégano. Remueve sin parar durante 1 minuto para que suelten todos sus aromas, con cuidado de que el ajo no se queme.
  9. Echa el tomate triturado y el azúcar, que ayuda a quitarle acidez. Deja cocinar el sofrito 5 minutos a fuego medio, hasta que el tomate oscurezca y el aceite se separe un poco en los bordes.
  10. Vierte el sofrito en la olla con los frijoles y añade las carnes que reservaste. Agrega también las papas y la calabaza en cubos, y cocina destapado a fuego medio-bajo unos 20 minutos.
  11. Ralla el plátano verde directo sobre la olla, o muélelo con un poco del caldo si prefieres. Remueve bien y cocina 10 minutos más: el plátano es el encargado de espesar el potaje de forma natural. Consejo: úntate las manos con aceite antes de rallar el plátano, así no se te pega ni te mancha.
  12. Prueba de sal y pimienta, y añade el vinagre. Cocina 5 minutos más a fuego bajo, removiendo con cuidado para no romper los frijoles. El punto buscado es espeso, con un caldo cremoso. Apaga el fuego y deja reposar 10 minutos antes de servir, para que los sabores se asienten.
Palabras claves: potaje de frijoles, frijoles colorados, cocina cubana, plato de cuchara, comida reconfortante, almuerzo dominical, receta tradicional
¿Hiciste esta receta?

Compartela!

Compartela!

pinit