Guisado de pollo agridulce con pepino casero

Porciones: 4 Dificultad: Principiante
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Este guisado de pollo agridulce con pepino es de esas recetas que dejan claro que mezclar culturas en la cocina suele salir de maravilla. Tiene su origen en la tradición cantonesa, donde llevar el punto justo entre lo dulce y lo ácido es casi un arte. Con los años, esta forma de cocinar fue recorriendo el mundo y adaptándose a los ingredientes y gustos de cada sitio, hasta convertirse en un guiso casero de los que reconfortan, que hoy se prepara en casas de medio planeta.

Lo que hace especial a esta versión es el pepino, que entra al final de la cocción para que no pierda su textura crujiente ni su frescor. Ese contraste entre la salsa brillante que lo envuelve todo, el pollo tierno y los trozos jugosos de pepino hace que cada bocado sea completo. Va genial para almuerzos familiares del fin de semana, para cenar entre semana porque está listo en menos de una hora, o incluso para llevar en la fiambrera al trabajo, porque al recalentar sabe todavía mejor.

En lo nutricional, es un guiso bastante equilibrado: el pollo aporta proteínas magras, el pepino hidrata y trae frescura con muy pocas calorías, y el azúcar va moderada si lo comparamos con otros agridulces de restaurante. En muchas familias de tradición chino-latina, este tipo de guisos se hacía los domingos en cazuelas grandes para juntar a todos alrededor de la mesa. Un ritual que dice mucho del poder de convocatoria que tiene un buen guisado de pollo.

Sirve el guiso bien caliente, con arroz blanco jazmín o basmati, que absorbe de maravilla esa salsa agridulce tan aromática. También va muy bien con fideos de arroz salteados o, directamente, con buen pan artesanal para mojar. De bebida, un té de jazmín frío, una limonada con hierbabuena o un vino blanco joven y afrutado, tipo riesling, acompaña genial el contraste dulce-ácido del plato.

Si te sobra (suele pasar), guárdalo en un recipiente hermético en el refrigerador hasta 3 días. Al recalentar, hazlo a fuego suave con un chorrito de agua o caldo para que la salsa recupere su textura. Si piensas congelarlo, te recomiendo hacerlo sin el pepino y añadirlo fresco al recalentar, porque pierde firmeza con la congelación. Y como variantes, puedes cambiar el pollo por tofu firme para una versión vegetariana, echar rodajas de piña para un toque más tropical o sumar unas rodajas de chile fresco junto al ajo si te van los guisos con picante.

Guisado de pollo agridulce con pepino casero

Dificultad: Principiante Tiempo de preparación 20 mins Tiempo de cocción 40 mins
Porciones: 4

Descripción

Guisado de pollo agridulce con pepino crujiente, listo en 1 hora para 4-5 personas. Un plato casero de sabor chino que sacia de verdad.

Ingredientes

Preparación

  1. Corta el pollo en trozos más o menos iguales, de unos 3 cm, para que se hagan parejo. Sazónalo con sal, pimienta y una cucharada de salsa de soja. Déjalo reposar mientras preparas el resto de ingredientes, o hasta 15 minutos si tienes tiempo, así absorbe mejor el sabor.
  2. Calienta el aceite en una cazuela grande a fuego medio-alto durante 1 minuto. Tiene que estar caliente pero sin humear, así el pollo se dora sin quemarse.
  3. Sella el pollo en una sola capa, en dos tandas si hace falta, durante 4-5 minutos, girando los trozos hasta que queden dorados por todos lados. Retira a un plato y reserva. Ese dorado sella los jugos y le da bastante más sabor al guiso.
  4. Consejo: No llenes demasiado la cazuela al sellar el pollo: si los trozos se amontonan, sueltan agua en vez de dorarse y pierdes ese sabor tostado tan rico.
  5. En esa misma cazuela, echa la cebolla y sofríela 4 minutos a fuego medio, hasta que quede transparente y algo dorada, raspando el fondo con una espátula de madera para aprovechar los jugos que dejó el pollo.
  6. Añade el ajo y el pimiento rojo. Cocina 3 minutos más, removiendo de vez en cuando, hasta que el pimiento empiece a ablandar y la mezcla huela de maravilla.
  7. Mete el jengibre molido y remueve unos 30 segundos, solo para que suelte su aroma sin llegar a quemarse.
  8. En un bol, mezcla el azúcar moreno, el vinagre, la salsa de soja que queda y el caldo de pollo. Viértelo en la cazuela, sube el fuego y deja que hierva 2 minutos mientras raspas el fondo para disolver los restos dorados.
  9. Vuelve a poner el pollo en la cazuela con todo el jugo que haya soltado. Cuando rompa el hervor otra vez, baja el fuego a medio-bajo, tapa y cocina 20 minutos, removiendo una vez a mitad de cocción.
  10. Mientras el guiso se hace, disuelve la maicena en los 50ml de agua fría y corta el pepino en trozos gruesos. Déjalo a temperatura ambiente, así no enfriará el guiso cuando lo incorpores.
  11. Pasados los 20 minutos, remueve bien la maicena y viértela sobre el guiso en hilo, sin parar de remover. Cocina 4-5 minutos a fuego medio y sin tapar, hasta que la salsa espese y quede con ese brillo tan apetitoso.
  12. Consejo: Antes de echar la maicena, prueba la salsa y ajusta el punto: si la notas muy ácida, suma una cucharadita más de azúcar; si está muy dulce, unas gotas de vinagre lo arreglan.
  13. Añade los trozos de pepino y cocina destapado 5-6 minutos, solo hasta que queden al dente. Ojo de no pasarte: el pepino tiene que conservar su textura, no queremos que se vuelva puré.
  14. Retira del fuego y deja reposar el guiso 5 minutos antes de servir, para que la salsa se asiente y los sabores se terminen de juntar.
  15. Rectifica de sal y pimienta, y corona con semillas de sésamo tostado y cilantro fresco picado justo antes de llevar a la mesa.
Palabras claves: guiso de pollo, pollo agridulce, pepino, cocina china, comida casera, almuerzo familiar, cena entre semana
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