Los tlacoyos ahogados de chicharrón son de esos tesoros de la cocina popular del centro de México que nunca pasan de moda. La palabra «tlacoyo» viene del náhuatl tlahtlaōyoh, algo así como «tortilla adelgazada», y estos ovalados de masa de maíz rellenos de frijol tienen un origen prehispánico que va mucho más atrás de la llegada de los españoles. Hoy en día los encuentras en puestos y mercados de la Ciudad de México, Toluca y Puebla, donde las tlacoyeras los preparan al comal frente a ti con una destreza que han aprendido de sus madres y abuelas.
A esta versión le decimos «ahogada» porque los tlacoyos se bañan bien en una salsa de tomate verde con un toque de picante, y van acompañados de un guisado de carne —chicharrón, para ser exactos— que se vuelve suave y jugoso tras hervir a fuego lento en la misma salsa. Entre la masa doradita del comal, el frijol cremoso del relleno y el chicharrón esponjado, el platillo te deja lleno y contento, incluso a los más hambrientos de la casa.
Es un plato perfecto para el almuerzo del fin de semana, una reunión familiar, las fiestas patrias o para recibir visitas con un antojito mexicano de verdad. Y ojo, no está nada mal en lo nutricional: el maíz nixtamalizado junto con el frijol forman una pareja proteica completa que da energía de a poco y aporta fibra. Como los tlacoyos se cocinan en el comal con poquita grasa, son más ligeros de lo que parecen; lo «pecaminoso» llega por cuenta del chicharrón y los complementos frescos.
Un dato curioso: en los mercados de la capital es normal toparse con tlacoyeras que llevan décadas en el oficio y arman un tlacoyo perfecto en menos de un minuto. Cuentan que cada una guarda su secreto para que la masa no se rompa al rellenarla, y aquí te pasamos esos trucos caseros para que te queden impecables en tu propia cocina.
Estos tlacoyos ahogados solitos se defienden como platillo principal, aunque también van de maravilla con un arroz rojo o unos frijoles de la olla. De beber, un agua de jamaica u horchata le baja el tono al picante; los grandes suelen acompañarlos con una cerveza bien fría con limón o, para irse a lo más tradicional, con un buen pulque.
Si te sobran tlacoyos, guárdalos sin salsa en un recipiente hermético en el refrigerador hasta por 3 días, y el guisado de carne con su salsa aparte hasta por 4; al recalentarles, échales un chorrito de caldo para que recuperen la consistencia. Como variaciones, puedes rellenarlos de haba cocida, requesón con epazote o chicharrón prensado en lugar del frijol, y si quieres una versión vegetariana, cambia el chicharrón por champiñones en trozos y usa caldo de verduras. ¿Quieres más picor? Licúa un chile de árbol extra o pon una salsa macha al centro de la mesa.
Tlacoyos ahogados de chicharrón, receta mexicana casera
Descripción
Tlacoyos de frijol bañados en salsa verde con un guisado de chicharrón que se deshace. Antojito mexicano en 1 hora 30 para 4-6 personas.Ingredientes
Preparación
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Pon los tomates verdes en una olla con agua hirviendo y déjalos cocer unos 10 minutos, hasta que tomen un verde oliva más oscuro y estén blanditos. Escúrrelos y reserva 125ml del agua de cocción.
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En la licuadora mete los tomates verdes cocidos, los serranos, los chiles de árbol sin semillas, la cebolla, los ajos y el agua de cocción que reservaste. Licúa hasta que quede una salsa bien homogénea.
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Calienta 1 cucharada de aceite en una olla a fuego medio-alto y, cuando esté bien caliente, vierte la salsa con cuidado porque salpica. Cocina 5 minutos moviendo seguido.
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Añade el caldo de pollo y el comino, baja a fuego medio y deja que la salsa hierva suave unos 15 minutos, hasta que pierda lo crudo y espese un poco. Prueba la sal y reserva.
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Consejo: Si te gusta la salsa más agüadita para ahogar bien los tlacoyos, agrégales 100ml más de caldo al final de la cocción.
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Machaca los frijoles negros cocidos en un sartén con un chorrito de aceite a fuego medio unos 5 minutos, hasta que quede una pasta espesa y untable. Prueba la sal y deja enfriar.
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En un recipiente amplio, amasa la masa de maíz con la cucharadita de sal y, si la sientes seca, agrégale agua tibia poquito a poco hasta lograr una textura suave que no se pegue en las manos.
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Toma 60g de masa por tlacoyo, haz una bola y ábrela en la palma de la mano haciendo un hueco. Mete 1 cucharada colmada de frijol, cierra la masa sobre el relleno y aplana con las manos hasta formar un óvalo de 1cm de grosor.
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Consejo: Ten las manos apenas húmedas mientras formas los tlacoyos; así la masa no se agrieta y el relleno no se escapa.
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Cocina los tlacoyos en un comal o sartén grande a fuego medio de 4 a 5 minutos por lado, hasta que les salgan manchitas doradas y se despeguen fácil. Ve tapándolos con un paño limpio.
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Mete el chicharrón en trozos a la salsa caliente, tapa la olla y cocina a fuego bajo 15 minutos. El chicharrón debe ablandarse y esponjarse, tomando sabor del líquido sin deshacerse por completo.
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Para servir, pon 2 o 3 tlacoyos en cada plato y báñalos generosamente con la salsa y el chicharrón, de modo que queden bien ahogados.
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Corona con la lechuga picada, un hilo de crema, el queso fresco desmoronado y cilantro fresco. Sírvelos de inmediato, con la salsa bien calientita.