Guisado de carne: albóndigas rellenas de queso con papas cremosas

Porciones: 6 Dificultad: Intermedio
Albóndigas con queso y papas cremosas, ensalada de pepino con aderezo de yogur y pastel de arándanos pinit

Este guisado de carne con albóndigas rellenas de queso y papas cremosas es de esos platos que te llevan directo a la cocina de la abuela con el primer bocado. La idea es simple: albóndigas de res jugosas con un trozo de queso que se derrite en el centro, todo cocido a fuego lento en una salsa espesa donde las papas quedan suaves y cremosas. Es comida de la que se queda pegada al estómago y al corazón, de esas que piden pan para mojar y repetir plato sin pensarlo dos veces.

El plato viene de la tradición mestiza de América Latina: las albóndigas llegaron con la cocina española, que a su vez las heredó de los árabes, y por aquí se adaptaron con ingredientes locales como el maíz, la papa y los quesos frescos de cada región. En países como México, Colombia o El Salvador, este guisado de carne es un clásico de los almuerzos dominicales y de las reuniones familiares, donde cada cocinera guarda su toque secreto en el relleno o en la salsa.

Es perfecta para el almuerzo de fin de semana, para recibir visitas sin complicarte la vida o para preparar con tiempo, porque como casi todos los guisados, sabe aún mejor al día siguiente. Y como todo sale en una sola olla —proteína, carbohidratos y vegetales— no necesitas mucho más acompañamiento que un arrocito o unas tortillas recién hechas.

Un dato que corre en muchas cocinas de familia: el queso dentro de las albóndigas nació como truco de las mamás para que los niños comieran con más ganas, porque al partir la albóndiga sale un hilo de queso derretido que convierte cada bocado en una sorpresita. Hoy ese relleno cumple además otra función: el queso mantiene la humedad de la carne durante la cocción y las deja más jugosas.

Sirve este guisado bien calientito en platos hondos, acompañado de arroz blanco, frijoles de la olla o tortillas recién hechas; un pan crujiente también va de lujo para aprovechar hasta la última gota de la salsa cremosa. De bebida, un agua de jamaica o de tamarindo equilibra bien lo contundente del plato, y en comidas de adultos, una cerveza clara bien fría es la compañera de siempre de estos guisados caseros.

Las sobras aguantan hasta 3 días en un recipiente hermético dentro del refrigerador. Para recalentar, hazlo a fuego bajo con un chorrito de caldo o agua para que la salsa recupere su cremosidad; evita el microondas a potencia alta porque el queso del interior se puede acabar endureciendo.

Esta receta se presta para variar sin problema: cambia la res por una mezcla de res y cerdo para más jugo, usa queso panela o mete hasta un pedacito de chile jalapeño dentro de las albóndigas si te va el picante, o sustituye la crema por leche de avena para una versión más ligera. Y si buscas algo vegetariano, prepara albóndigas de garbanzo o de arroz con huevo y queso, siguiendo la misma salsa y cocción con las papas.

Guisado de carne: albóndigas rellenas de queso con papas cremosas

Dificultad: Intermedio Tiempo de preparación 30 mins Tiempo de cocción 50 mins
Porciones: 6

Descripción

Guisado de carne: albóndigas de res rellenas de queso con papas cremosas. 1 hora 20 minutos, 6 porciones. Puro sabor de casa.

Ingredientes

Preparación

  1. En un bol grande pon la carne molida, el huevo, el pan rallado, la mitad de la cebolla picada, un diente de ajo, el comino, la mitad del orégano, sal y pimienta. Mezcla con las manos limpias unos 2 minutos, solo hasta que se integre todo; no sobes la mezcla de más para que las albóndigas no queden duras.
  2. Forma porciones del tamaño de una pelota de golf, aplánalas en la palma de la mano y pon en el centro un cubo de queso. Cierra con cuidado tapando bien el queso con carne y redondéalas entre las manos hasta que no se vea ninguna abertura.
  3. Consejo: Si la mezcla se te pega a las manos, mójalas con un poco de agua fría. Repite el proceso hasta tener unas 16 albóndigas y pásalas ligeramente por dos cucharadas de pan rallado para que se sellen mejor.
  4. Refresca las albóndigas en el refrigerador durante 15 minutos mientras preparas la salsa; este descanso les ayuda a aguantar su forma durante el guisado.
  5. Licúa el tomate con el caldo, el ajo que quedó y el orégano hasta que quede una salsa homogénea. Reserva.
  6. En una cazuela amplia y honda, calienta el aceite a fuego medio-alto unos 2 minutos. Coloca las albóndigas sin amontonarlas y séllalas durante 6 u 8 minutos, girándolas con cuidado hasta que doren por todos lados. Sácalas y reserva.
  7. En esa misma cazuela sofríe la cebolla restante unos 4 minutos, hasta que esté transparente, raspando el fondo para soltar los jugos caramelizados de las albóndigas; eso le da muchísimo sabor a la salsa.
  8. Vierte la salsa de tomate licuada con mucho cuidado, deja que hierva y cocina 8 minutos a fuego medio, hasta que cambie de color y pierda el sabor a crudo.
  9. Añade los cubos de papa, revuelve y regresa las albóndigas con todos sus jugos. Baja el fuego a medio-bajo, tapa la cazuela y cocina unos 25 minutos, o hasta que la papa esté suave al meter un tenedor.
  10. Quita la tapa, agrega la crema de leche y mezcla con movimientos suaves para no romper las albóndigas. Cocina sin tapar 5 minutos más a fuego bajo, hasta que la salsa quede cremosa y con ese color anaranjado tan apetitoso.
  11. Consejo: Si la prefieres más caldosa para mojar arroz o pan, añade 100ml de caldo extra junto con la crema.
  12. Prueba y ajusta la sal y la pimienta, apaga el fuego y deja reposar el guisado 5 minutos antes de servir. El cilantro fresco picado va justo al momento de llevarlo a la mesa.
Palabras claves: albóndigas, carne de res, queso, papas, guisado casero, almuerzo familiar, mexicana
¿Hiciste esta receta?

Compartela!

Compartela!

pinit