El Guisado de Carne en salsa criolla es de esos platos que están en el corazón de la cocina latinoamericana. La salsa criolla, hecha con cebolla, tomate, pimiento, ajo y especias como el comino, es la base de un montón de preparaciones tradicionales que se pasan de generación en generación. Este guisado lleva trozos de res cocidos a fuego lento hasta que quedan bien tiernos, bañados en una salsa jugosa y aromática que huele toda la casa mientras se cocina.
Es perfecto para los almuerzos familiares del fin de semana, para reunir a la gente querida o para esos días fríos en los que se antoja algo reconfortante. Y un dato que no está de más: se puede preparar con anticipación, porque el sabor mejora al reposar. Ideal para organizar las comidas de la semana.
Entre sus puntos a favor, es un plato completo y nutritivo: aporta proteínas de buena calidad, hierro y las vitaminas de las verduras del sofrito. Además, sirve para aprovechar cortes económicos de res, como la paleta o el aguayón, que con la cocción lenta quedan suaves y jugosos. Es una receta rendidora y económica, y si le retiras el exceso de grasa, bastante saludable también.
En muchas familias latinoamericanas el guisado se hace los domingos, y cada abuela guarda su propio truco: unas le echan un chorrito de vino tinto, otras un chile para darle picante, y algunas hasta una pizca de azúcar para quitarle acidez al tomate. Esta receta recoge esa herencia y la explica de forma sencilla, para que cualquiera, sin importar cuánta experiencia tenga, saque un resultado digno de la mesa familiar.
Sirve el guisado bien caliente, acompañado de arroz blanco, puré de papas o simplemente con un pan crujiente para mojar en la salsa criolla, que es sin duda lo mejor del plato. Una ensalada fresca de lechuga y tomate equilibra bien la intensidad del guisado. Para acompañar, un vino tinto de cuerpo medio, como un malbec o un tempranillo, va de maravilla; si prefieres algo sin alcohol, una limonada bien fría o un refresco de maíz morado son opciones estupendas.
Las sobras se guardan en un recipiente hermético en el refrigerador hasta 4 días, y de hecho el sabor mejora con las horas. También puedes congelar el guisado en porciones individuales hasta 3 meses; descongélalo la noche anterior en el refrigerador y recaliéntalo a fuego bajo, añadiendo un poco de caldo si la salsa quedó demasiado espesa.
Entre las variaciones posibles, puedes sumar papas en cubos durante los últimos 20 minutos de cocción para un guisado más contundente, echarle chile o ají molido para una versión con picante, o cambiar la carne por setas y garbanzos para una opción vegetariana igual de sabrosa. Anímate a preparar este clásico de casa y disfruta de un plato que va a llenar tu hogar de aroma y tradición.
Guisado de Carne en salsa criolla casero, tierno y sabroso
Descripción
Este guisado de carne en salsa criolla queda tierno y con mucho sabor. Receta casera lista en 1 hora 40 minutos para 6 personas.Ingredientes
Preparación
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Seca los cubos de carne con papel de cocina y sazónalos con sal y pimienta negra al gusto. Este paso es clave para lograr un buen dorado.
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Calienta 2 cucharadas de aceite en una cazuela grande a fuego medio-alto. Cuando esté caliente, añade la carne en lotes, sin amontonarla, y séllala 3-4 minutos por lado, hasta que forme una costra dorada. Retira y reserva.
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Consejo: No selles toda la carne de una sola vez; hacerlo en lotes evita que baje la temperatura de la cazuela y que la carne se hierva en vez de dorarse. Ese detalle le da muchísimo más sabor al guisado.
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En la misma cazuela, agrega la cucharada de aceite restante y sofríe la cebolla picada unos 5-6 minutos a fuego medio, hasta que esté transparente y empiece a dorarse. Raspa el fondo con una cuchara de madera para aprovechar los jugos caramelizados de la carne.
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Incorpora el pimiento rojo en tiras y cocina 4 minutos más, moviendo de vez en cuando, hasta que esté ligeramente blando.
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Añade el ajo, el comino y el orégano. Cocina 1 minuto, sin dejar de mover, hasta que se liberen los aromas, cuidando que el ajo no se queme.
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Vierte el tomate triturado y el azúcar. Cocina el sofrito unos 5 minutos a fuego medio, hasta que el tomate pierda el sabor crudo y la mezcla se vea más oscura y concentrada.
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Rega con el vino tinto y deja hervir 2-3 minutos a fuego alto para que se evapore el alcohol y se suelten los sabores pegados al fondo de la cazuela.
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Devuelve la carne sellada junto con sus jugos, añade las zanahorias, la hoja de laurel y el caldo. La carne debe quedar casi cubierta por el líquido; si hace falta, agrega un poco más de caldo o agua caliente.
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Cuando rompa hervor, baja el fuego al mínimo, tapa la cazuela y cocina a fuego lento durante 60 minutos, removiendo cada 15-20 minutos para que no se pegue en el fondo.
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Consejo: La cocción lenta y constante es el secreto de una carne tierna. Si al cabo de la hora la carne todavía está firme, dale 15-20 minutos más; cada corte de res tiene su propio tiempo.
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Revisa el punto de la carne y las zanahorias: deben estar suaves al pincharlas con un tenedor. Si quieres una salsa más espesa, destapa la cazuela y deja hervir a fuego medio 5-10 minutos hasta que reduzca. Prueba y rectifica de sal y pimienta.
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Retira la hoja de laurel, espolvorea el perejil fresco picado y deja reposar el guisado, tapado, unos 5 minutos antes de servir, para que los sabores se asienten.