Los tacos de carne guisada son de esos tesoros de la cocina mexicana que todos llevamos en el corazón. Si alguna vez has ido a una taquería de guisado, esas que abren desde tempranito, ya conoces la escena: las cazuelas humeando sobre el mostrador, invitándote a escoger. Ahí están los de papa, los de chicharrón, los de nopales y, claro, la infaltable carne guisada. Este plato es puro sabor de barrio: con una olla grande alcanza para toda la familia sin que te duela el bolsillo.
El secreto está en usar un corte barato, como la espaldilla o la pulpa de res. Piezas que a la parrilla quedarían duras y secas, acá se transforman como por arte de magia con la cocción lenta: después de más de una hora a fuego bajito, la carne queda suave, jugosa y bien empapada del sabor de la salsa de jitomate con chiles guajillo. Es la mejor prueba de que comer rico no tiene por qué costar caro.
Estos tacos gigantes sirven para todo: la comida de fin de semana en familia, el lunch para el trabajo o la escuela, y esas reuniones improvisadas donde siempre llegan más gente de la que contaste. Además la receta rinde bastante, se puede hacer con anticipación y, como casi todos los guisados, al día siguiente sabe todavía mejor, cuando los sabores ya se asentaron.
En muchos mercados y colonias de México, la «doña de los tacos de guisado» es toda una institución: con su carrito de colores y sus cazuelas tapadas con paños para que no se enfríen, sirve tacos dobles que te aguantan la mañana completa. Recrear esa tradición en casa, con tortillas dobladas y relleno hasta el tope, es una forma deliciosa de no dejar morir esa herencia de la calle.
Para servirlos como en la taquería, ponlos en doble tortilla para que aguanten el jugo del guisado sin romperse, y deja en el centro de la mesa un bowning con salsa verde cruda, pico de gallo, frijoles de la olla y limones partidos. Estos tacos van de maravilla con un agua de jamaica u horchata bien fría, y los adultos seguro agradecerán una cerveza clara escarchada.
Las sobras aguantan hasta 4 días en un recipiente hermético en el refrigerador, y el guisado también se puede congelar hasta 3 meses; al recalentar, échale un chorrito de caldo para que recupere su consistencia. Si la quieres en versión vegetariana, cambia la res por 600g de champiñones y 300g de papas extra, bajando la cocción a 25 minutos. Y para los que van con todo por el picante, basta con añadir 2 chiles de árbol tostados a la salsa al momento de licuar.
Tacos de guisado gigantes y baratos: carne suave estilo taquería
Descripción
Tacos de guisado de res suavecitos y jugosos como los de taquería, listos en 1 hora 55 minutos y rendidores para 6 personas sin gastar mucho.Ingredientes
Preparación
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Corta la carne en cubos de unos 3 cm, sécala bien con papel de cocina y sazónala sin miedo con sal y pimienta. Secarla es clave para que dore como debe.
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Calienta 2 cucharadas de aceite en una olla grande a fuego medio-alto. Sella la carne en dos o tres tandas, sin amontonar, unos 3-4 minutos por lado hasta que le salga una costra dorada. Retira y reserva.
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Consejo: No metas toda la carne de un solo golpe; si se amontona, el vapor no la deja dorar y en vez de sellarse se pone a hervir, y ahí se pierde mucho sabor.
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Mientras la carne se sella, licúa los jitomates con 1 cebolla en trozos, los dientes de ajo, los chiles guajillo (previamente remojados en agua caliente por 10 minutos), el comino, el orégano y 200ml de caldo hasta que quede una salsa uniforme.
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En la misma olla donde sellaste la carne, aprovechando esos fonditos llenos de sabor, sofríe la otra cebolla picada finito durante 5 minutos, hasta que esté transparente.
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Vacía la salsa licuada en la olla, con cuidado porque salpica. Cocina a fuego medio unos 8-10 minutos, moviendo de vez en cuando, hasta que tome un rojo más oscuro y espese un poco.
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Regresa la carne a la olla junto con sus jugos, tira las hojas de laurel y cubre con el resto del caldo caliente. Sube el fuego y deja que hierva.
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Baja el fuego al mínimo, tapa la olla y cocina durante 45 minutos. Esa cocción lenta y suave es lo que ablanda las fibras de este corte económico.
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Agrega las papas y la zanahoria, revuelve, tapa otra vez y cocina 25 minutos más, hasta que la carne se deshebre al presionarla con la cuchara y las verduras queden suaves.
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Consejo: ¿La salsa quedó muy espesa? Añádele un poco más de caldo o agua caliente; ten presente que las papas chupan bastante líquido mientras se cocinan.
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Con una cuchara de madera, desmenuza apenas algunos cubos de carne para que el guisado quede más suculento. Prueba y ajusta la sal y la pimienta, apaga el fuego y deja reposar 10 minutos con la olla tapada.
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Calienta las tortillas en el comal a fuego medio hasta que se inflen un poco. Rellena cada una con una buena porción de guisado, dobla y sirve de inmediato con cilantro, cebolla y limón.