Los pepinos guisados con carne de res son de esos platos que demuestran que con lo que hay en la casa se puede comer muy bien. Uno siempre piensa en el pepino para ensalada, frío y con limón, pero cuando se cocina a fuego lento con un buen sofrito, la cosa cambia bastante: queda tierno y suave, parecido al chayote o al calabacín, y se empapa de todos los jugos de la salsa. No es casualidad que en muchas cocinas familiares le digan pepino de guiso, porque ese es justamente su destino en la olla. La receta viene de la cocina de abuela latinoamericana y caribeña, donde se aprovechaban las cosechas grandes de pepino en los meses de calor.
Este guiso cae de perlas para el almuerzo de mitad de semana, para una comida familiar sin mucho protocolo o para esos días en que antoja algo reconfortante, barato y nutritivo. Y hay un detalle a favor: como la carne se cuece despacito hasta desmenuzarse, el plato sabe aún mejor al día siguiente. Así que puedes prepararlo con tiempo y recalentarlo sin problema, que gana cosas.
En cuanto al provecho, el pepino aporta hidratación, fibra y poquísimas calorías, mientras que la res trae proteínas de calidad y hierro. Al final tienes un plato completo que llena sin quedar pesado, perfecto para toda la familia. A los niños, por cierto, les suele ir mejor el pepino cocido que crudo, así que esta es una buena forma de que lo coman sin rechistar.
Hay una escena que se repite en muchas cocinas de pueblo: quien prueba este guiso por primera vez no adivina qué vegetal es, y no lo descubre hasta que el cocinero suelta la sorpresa. La cara de incrédulo siempre da pie a conversación en la mesa, y lo más normal es que terminen pidiendo la receta para repetirla en casa.
Sirve este guiso bien caliente con arroz blanco recién hecho, puré de papas o un pan crujiente para mojar y no dejar ni una gota de salsa, que al final es lo mejor del plato, sin discusión. De bebida va genial una limonada bien fría, un jugo de maracuyá o, si eres de los que prefieren algo con alcohol, una cerveza clara o un tinto joven de cuerpo medio.
Las sobras aguantan hasta 3 días en un recipiente hermético dentro del refrigerador. Al recalentar a fuego bajo, si ves que la salsa quedó muy espesa, agrégale unas cucharadas de agua o caldo y listo.
Pepino de guiso con carne de res casero
Descripción
Pepinos guisados con carne de res: un guiso casero que se deshace en la boca, listo en 1 hora y 10 minutos y rinde para 4-5 personas.Ingredientes
Preparación
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Seca los cubos de carne con papel de cocina y sazónalos con sal, pimienta y media cucharadita de comino. Déjalos reposar 10 minutos a temperatura ambiente para que tomen bien el sabor.
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Calienta 2 cucharadas de aceite en una cazuela amplia a fuego medio-alto y espera un minuto. Sella la carne por todos lados, unos 6-8 minutos moviendo de vez en cuando, hasta que dore bien por fuera. Retira y reserva.
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Ojo: no llenes la cazuela al sellar; si no cabe toda la carne, dórala en dos tandas. Si la aprietas mucho, se cocina más bien al vapor y no queda ese doradito que buscamos.
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En esa misma cazuela, echa la cucharada de aceite restante y sofríe la cebolla unos 4 minutos a fuego medio, hasta que esté transparente y apenas dorada.
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Suma el ajo y el pimiento morrón, y cocina 3 minutos más, moviendo con una cuchara de madera para que nada se queme.
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Añade el tomate picado y cocina unos 5 minutos, aplastándolo con la cuchara, hasta que suelte sus jugos y se forme una salsita espesa.
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Devuelve la carne sellada a la cazuela con todos los jugos que haya soltado. Vierte el caldo, agrega las hojas de laurel y el orégano, y cuando rompa el hervor baja el fuego al mínimo. Tapa y deja cocinar 30 minutos, hasta que la carne esté blandita.
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Mientras tanto, encárgate de los pepinos: pélalos dejando algunas franjas de cáscara para que mantengan la forma, córtalos por la mitad a lo largo y saca las semillas con una cuchara. Luego corta la pulpa en trozos gruesos, de unos 3 cm.
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Truco: espolvorea los trozos de pepino con una pizca de sal y déjalos escurrir en un colador 10 minutos. Así sueltan el exceso de agua y se va cualquier amarguito.
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Cuando la carne ya esté suave, incorpora la salsa de tomate y mezcla bien. Mete los trozos de pepino escurridos y cocina destapado a fuego medio unos 10-12 minutos, moviendo con cuidado, hasta que estén tiernos pero aún con cuerpo.
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Prueba y ajusta de sal y pimienta, echa el cilantro picado por encima y deja reposar el guiso 5 minutos con la cazuela tapada antes de servir. Ese descansito hace diferencia.
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Truco: no le pases de tiempo a los pepinos, porque se ablandan rapidísimo y podrían deshacerse. Deben quedar algo enteros para darle textura al plato.