El picadillo es de esos guisados de carne que todos guardamos en el corazón, un plato humilde que ha alimentado a generaciones enteras por lo sencillo que es y lo rico que sabe. Su nombre viene de «picar», justo porque todos los ingredientes van cortados en trocitos, y eso lo hace barato, rendidor y perfecto para aprovechar lo que tengas por ahí en la despensa. Cada país, y hasta cada familia, le pone su toque personal: en México se acostumbra con papas y chile, en Cuba con aceitunas y pasas, y en Colombia con verduras frescas.
Este guisado de carne es ideal para las comidas familiares de entre semana, para rellenar tacos, empanadas o chiles, y también para esos días en que hay que estirar el presupuesto sin que la comida pierda sabor. Con medio kilo de carne molida le das de comer a toda la familia sin problema, y la verdad, saber que un plato tan simple te resuelve la cena de un día ajetreado es un alivio que cualquiera agradece.
Entre sus puntos a favor está lo nutritivo que resulta: la carne aporta proteínas y hierro, las verduras añaden fibra y vitaminas, y como todo se cocina junto en una sola olla, los sabores se mezclan de maravilla. Además, sabe todavía mejor al día siguiente, así que es perfecto para dejarlo adelantado.
En muchas casas mexicanas, el picadillo es el protagonista de las posadas y de las fiestas patrias, cuando se usa para rellenar los tradicionales chiles en nogada. Mi abuela lo preparaba cada domingo, y todavía me acuerdo del olor a comino y orégano que flotaba por la cocina. Es uno de mis recuerdos más bonitos de la infancia.
Sirve el picadillo bien caliente acompañado de arroz blanco, frijoles de la olla y tortillas recién hechas, o con un buen pan crujiente para mojar en la salsa. También va genial como relleno de tacos, quesadillas, empanadas o pimientos, e incluso sobre papas al horno para una cena rápida. Para beber, un agua de jamaica o de horchata le queda de maravilla, y si es una cena de adultos, una cerveza clara artesanal o un vino tinto joven de cuerpo medio acompañan muy bien este guisado de carne.
Las sobras se guardan en un recipiente hermético dentro del refrigerador hasta 4 días, y de hecho saben mejor al día siguiente porque los sabores reposan con calma. Para recalentar, hazlo a fuego bajo con un chorrito de caldo o agua. Puedes congelarlo hasta 2 meses en porciones individuales. Como variaciones, prueba una versión picante añadiendo 2 chiles serranos picados junto con la cebolla, una versión cubana con más aceitunas y un toque de vino seco, o una vegetariana cambiando la carne por 400g de soya texturizada hidratada o lentejas cocidas, dejando el resto de la preparación igual.
Guisado de carne molida casero y económico: el picadillo de siempre
Descripción
El guisado de carne molida de toda la vida, con papas, zanahoria y aceitunas. Listo en 55 minutos y rinde para 4 a 6 personas.Ingredientes
Preparación
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Pon los tomates en una olla pequeña con agua hirviendo y déjalos 8 minutos, hasta que la piel se empiece a agrietar. Escúrrelos, espera a que se entibien y licúalos con un chorrito de agua hasta que quede un puré suave. Reserva.
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Calienta el aceite en una cazuela grande a fuego medio-alto durante 1 minuto. Agrega la cebolla picada y sofríe 5 minutos, moviendo con una cuchara de madera, hasta que se vea transparente y apenas dorada.
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Ahora mete el ajo picado y cocina 1 minuto más, nada más hasta que suelte su olor. Ojo, no lo dejes dorar demasiado porque se amarga.
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Añade la carne molida desmigándola con la cuchara para que no se formen bolas grandes. Cocina a fuego medio-alto entre 8 y 10 minutos, moviendo seguido, hasta que cambie de color por completo y pierda el tono rosado.
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Tip: Si la carne suelta mucho líquido, sube el fuego un poco para que se evapore; así se dora en vez de hervirse y el guisado gana bastante más sabor.
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Sazona con el comino, el orégano, las hojas de laurel, sal y pimienta al gusto. Remueve bien durante 1 minuto para que las especias se integren y suelten todo su aroma.
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Vierte el puré de tomate sobre la carne, mezcla y cocina a fuego medio 5 minutos, hasta que la salsa oscurezca y pierda el sabor a crudo del tomate.
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Ahora toca añadir las papas y la zanahoria en cubos. Mézclalas con el guisado para que se impregnen bien de la salsa.
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Si vas a usar champiñones, agrégalos picados en este momento y vierte el caldo de res caliente. Deja que hierva, baja el fuego, tapa la cazuela y cocina 20 minutos, moviendo de vez en cuando.
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Revisa que las papas estén tiernas pinchándolas con un tenedor; deben entrar sin resistencia. Si falta líquido, agrégale un poco más de caldo para que el guisado quede jugoso pero sin quedar caldoso.
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Tip: No remuevas con mucha fuerza en esta parte para que los cubos de papa no se deshagan y el picadillo conserve buena textura.
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Incorpora las aceitunas y las pasas, mezcla y cocina destapado 5 minutos más a fuego suave, para que todos los sabores se casen.
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Saca las hojas de laurel, prueba y ajusta la sal, y deja reposar el guisado 5 minutos antes de servir. Espolvorea el cilantro fresco picado por encima justo al momento de llevarlo a la mesa.