Lasaña de pepino guisada casera: cremosa, ligera y con mucho sabor

Porciones: 4 Dificultad: Intermedio
LASAÑA DE PEPINO DE GUISO pinit

La lasaña de pepino guisada casera es de esas recetas que nacen en las cocinas de casa, de esas que se te ocurren un día en que quieres comer algo rico sin complicarte demasiado. Está inspirada en la lasaña italiana de toda la vida, pero con un giro: cambiamos las placas de pasta por láminas finas de pepino, y el resultado es fresco, jugoso y con muchísimo sabor. Porque sí, el pepino, que casi siempre vemos en ensaladas y platos fríos, aquí se luce como nunca. Si nunca has probado un pepino de guiso, prepárate: al horno queda tierno y hasta un poco cremoso, y te va a sorprender.

No, esta receta no viene de ningún recetario centenario, y ahí está justo su gracia. Se fue poniendo de moda cuando mucha gente empezó a buscar alternativas más ligeras a los platos de siempre. En más de una casa se inventó, además, para aprovechar la montaña de pepinos que da el huerto en verano. Y hay quien cuenta que las primeras abuelas que la prepararon lo hacían para colar verduras a los más pequeños de la casa… y les fue tan bien que la receta se quedó en el recetario familiar para siempre.

¿Cuándo hacerla? Para un almuerzo de fin de semana en familia, para cenar con invitados a los que quieres dar una sorpresa, o simplemente para salir de la rutina con algo reconfortante pero sin aquel golpe pesado de la lasaña de pasta. Aquí se juntan lo mejor de un guiso de carne con la frescura del pepino, y por encima bechamel casera y queso gratinado. ¿Se puede pedir más?

Otro punto a su favor: pesa bastante menos que la versión tradicional. El pepino hidrata, aporta poquísimas calorías y encaja de lujo si estás intentando bajar los carbohidratos sin quedarte con hambre. Y de paso, es una forma estupenda de meter más verdura en la dieta de toda la casa, sí, incluso de los que siempre ponen pegas.

Sirve la lasaña bien caliente, con unas hojas de albahaca fresca por encima. Una ensalada verde de rúcula y tomate cherry le va de maravilla, o un pan crujiente para mojar en la salsa, que es un pecado dejarlo. De beber, un vino blanco seco y fresquito acompaña de lujo la suavidad del pepino y la intensidad del guiso; para los peques, una limonada casera es la opción ganadora.

Si te sobra (poco probable, te aviso), guárdala en un recipiente hermético en el refrigerador hasta 3 días. Para recalentar, horno a 160°C unos 15 minutos o microondas a potencia media, y quedará casi como recién hecha.

Lasaña de pepino guisada casera: cremosa, ligera y con mucho sabor

Dificultad: Intermedio Tiempo de preparación 35 mins Tiempo de cocción 55 mins
Porciones: 4

Descripción

Lasaña de pepino guisada con carne, bechamel casera y queso gratinado. Un plato ligero y sabroso, listo en 1 hora y media para 4-6 personas.

Ingredientes

Preparación

  1. Lava bien los pepinos y córtalos en láminas largas y finitas, de unos 3 milímetros de grosor, con una mandolina o un cuchillo bien afilado. Ponlas sobre papel de cocina, échalas un poco de sal y déjalas reposar 20 minutos para que suelten el agua que les sobra.
  2. Consejo: Este paso no te lo saltes. El pepino de guiso suelta muchísima agua al cocinarse y, si no lo quitas antes, te puedes encontrar con una lasaña aguada. Sécalas muy bien con papel de cocina antes de seguir.
  3. Calienta una cucharada de aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto y marca las láminas de pepino 1-2 minutos por cada lado, hasta que queden doraditas. Retíralas y déjalas en un plato con papel absorbente.
  4. En esa misma sartén, echa el resto del aceite y sofríe la cebolla picada unos 5 minutos, hasta que esté transparente y empiece a tomar color.
  5. Añade el ajo picado y cocina 1 minuto más, removiendo sin parar para que no se queme (el ajo quemado amarga y mucho).
  6. Suma la carne molida y cocínala a fuego medio-alto unos 8-10 minutos, desmenuzándola con la cuchara de madera, hasta que esté bien dorada y sin rastro de líquido.
  7. Ahora toca el tomate triturado, el orégano, el comino, la sal y la pimienta. Vierte el caldo de res, mezcla bien y deja cocer a fuego suave unos 20 minutos, hasta que tengas un guiso espeso y con cuerpo. Prueba y rectifica de sal si hace falta.
  8. Mientras el guiso se hace, prepara la bechamel: derrite la mantequilla en un cazo a fuego medio, añade la harina y remueve 1-2 minutos para cocinarla sin que coja color. Ve echando la leche poco a poco, sin dejar de mover con las varillas, y cocina 5-7 minutos hasta que espese y cubra el dorso de una cuchara. Sazona con sal y pimienta.
  9. Consejo: ¿Te quedaron grumos en la bechamel? Pásala por la batidora unos segundos antes de montar la lasaña y quedará de seda.
  10. Calienta el horno a 180°C. En una fuente que vaya al horno, extiende una capa fina de bechamel en el fondo y cubre con una primera capa de láminas de pepino, solapándolas un poco entre ellas.
  11. Encima, una parte del guiso de carne, un poco de bechamel y un puñado de mozzarella. Repite las capas en este orden hasta acabar con los ingredientes, terminando con una capa generosa de bechamel.
  12. Reparte por encima el resto de la mozzarella y el parmesano rallado. Hornea 25-30 minutos, hasta que la superficie esté dorada y burbujee por los bordes.
  13. Saca del horno y deja reposar la lasaña 10 minutos antes de cortar. Así las capas se asientan y te resultará mucho más fácil servir porciones que queden bonitas en el plato.
Palabras claves: lasaña, pepino, carne molida, bechamel, italiana, almuerzo familiar
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