El guisado de carne molida con champiñones es de esos platos que nunca fallan en la cocina de casa. No tiene mayor ciencia: la carne de res queda jugosa, los champiñones aportan su textura suave y ese sabor a tierra que les va de maravilla, y todo termina bañado en una salsa de tomate sazonada que se cuela en cada bocado. Un guisado de carne humilde en apariencia, sí, pero que a la hora de la verdad le gana a muchos.
Los guisados así son puro alma de la cocina casera. Antes, las abuelas y las mamás se las arreglaban para hacer platillos sustanciosos con lo que había en la alacena, y la carne molida guisada era de esos clásicos que salían a la semana sin falta. Se comía con tortillas, con arroz o con frijoles, y muchas veces terminaba viajando en la lunchera para alimentar a la familia en el trabajo o en la escuela.
Este guisado es perfecto para las comidas entre semana, esas cenas apuradas o cuando llega visita de sorpresa. En menos de una hora lo tienes listo con cosas que prácticamente siempre traemos en la despensa. Y de paso, es una buena forma de meter champiñones a los chicos de la casa, porque su textura se mezcla tan bien con la carne que ni se dan cuenta.
En lo nutricional tampoco está nada mal: la res aporta proteínas de buena calidad, hierro y vitaminas del complejo B, mientras que los champiñones suman fibra, antioxidantes y casi nada de calorías. Un dato de cocina tradicional: dicen que los champiñones hay que cocinarlos «hasta que canten», o sea, hasta que suelten su líquido y se escuche ese chisporroteo ligero; solo así desarrollan ese sabor concentrado y dorado que queremos.
Sírvelo bien calientito con arroz blanco, tortillas recién hechas, puré de papa o hasta con pan crujiente para mojar en la salsa, que sería un pecado no hacerlo. Unas rebanadas de aguacate o unas gotitas de salsa picante casera lo suben de nivel. De beber, un agua fresca de limón u horchata le van geniales, y para los grandes, una cerveza clara bien fría es el maridaje de toda la vida en la cocina casera.
Las sobras guárdalas en un recipiente hermético en el refrigerador hasta 3 días. Y de hecho, este guisado de carne sabe todavía mejor al día siguiente, cuando los sabores ya se conocieron de rato. Para recalentarlo, ponlo a fuego medio en una cazuela con una cucharada de agua, o 2 minutos en el microondas. También aguanta congelado hasta 1 mes.
Y si quieres variar un poco, tienes opciones: cambia la carne por soya texturizada o más champiñones y tienes una versión vegetariana; agrégale 1 o 2 chiles serranos picados si te va lo picante; o echa papas en cubos para que quede más contundente. Cualquiera de estas vueltas mantiene el espíritu reconfortante de este platillo de toda la vida.
Guisado de Carne Molida con Champiñones casero
Descripción
Un guisado de carne con champiñones bien casero, listo en 55 minutos y para 4-5 personas. De esos que saben a comida de la abuela.Ingredientes
Preparación
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Primero limpia los champiñones con un paño húmedo o un cepillo suave; no los metas al agua porque se empapan. Córtalos en láminas de medio centímetro y déjalos aparte.
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Pica la cebolla y el ajo bien finitos, y si vas a usar jitomate natural, córtalo en cubos pequeños. Ten todo a la mano y te va a ir mucho más rápido.
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Pon 1 cucharada de aceite en una cazuela amplia a fuego medio-alto y espera 1 minuto. Cuando esté caliente, agrega la carne molida y séllala 6-8 minutos, desmenuzándola con una cuchara de madera, hasta que pase del color rosado a un tono café y ya no suelte líquido.
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Saca la carne de la cazuela y resérvala. Parece un paso de más, pero confía: así la carne dora en vez de hervirse en sus propios jugos, y el sabor se nota muchísimo.
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Consejo: Si la carne suelta mucha grasa, quítala con una cuchara y deja solo 1 cucharada para sofreír; el guisado queda más ligero y no pierde nada de sabor.
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En esa misma cazuela agrega la otra cucharada de aceite y sofríe la cebolla 4-5 minutos a fuego medio, hasta que se vea transparente y doradita en las orillas.
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Suma el ajo picado y cocina 1 minuto, moviendo sin parar para que no se queme y suelte todo su aroma.
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Ahora van los champiñones y el pimiento morrón. Déjalos 6-7 minutos a fuego medio-alto, moviendo de vez en cuando, hasta que los champiñones suelten su líquido y este se evapore por completo. Ahí es cuando "cantan" y quedan dorados.
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Agrega el jitomate en cubos o el tomate triturado, el comino, el pimentón dulce y la hoja de laurel. Cocina la salsa 5 minutos a fuego medio, hasta que el tomate se deshaga y el aceite se empiece a separar en los bordes.
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Regresa la carne molida a la cazuela, mezcla bien para que se impregne de la salsa y vierte el caldo de res. Sube el fuego y espera a que hierva, como 2 minutos.
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Baja el fuego a medio-bajo, tapa la cazuela sin cerrarla del todo y deja cocinar 15 minutos, moviendo cada 5 para que no se pegue. Verás que el guisado espesa poquito a poco y burbujea suave.
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Consejo: ¿La salsa quedó muy aguada? Destapa y dale 5 minutos más a fuego medio. ¿Muy espesa? Solo añade 50ml extra de caldo y listo.
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Prueba y ajusta la sal y la pimienta, saca la hoja de laurel y espolvorea el perejil fresco. Tapa y deja reposar el guisado 5 minutos antes de servir; así los sabores se asientan bonito.