La tortilla de pepino es una de esas joyas de la cocina de aprovechamiento que nos recuerdan que los platos más sencillos a veces esconden las mejores sorpresas. La tortilla española de toda la vida siempre ha reinado con la patata como protagonista, pero en muchas casas de pueblo se hacían versiones con lo que diera la huerta, y el pepino, que abunda en los meses de calor, acababa encontrando su hueco en la sartén. El resultado es una tortilla jugosa, fresca y con mucho carácter: doradita por fuera y tierna y aromática por dentro.
Este plato va de maravilla en las cenas ligeras de verano, para una comida rápida entre semana o para llevarse de excursión, porque está igual de buena recién hecha que templada o incluso fría. También funciona genial como tapa cortada en dados o como guarnición de un buen Guisado Vegetariano de legumbres. Es de esas recetas comodín que te salvan la cena cuando el tiempo aprieta.
En cuanto a los beneficios, el pepino hidrata un montón (está compuesto en un 95% por agua) y apenas aporta calorías. Al juntarlo con los huevos, te queda un plato completo en proteínas, económico y nutritivo. Es una alternativa más ligera y refrescante que la tortilla tradicional, perfecta si quieres comer bien sin pasarte horas en la cocina.
En muchas familias mediterráneas, las abuelas preparaban esta tortilla a finales del verano, cuando las matas de pepino daban más frutos de los que se podían comer en ensalada. Nada se tiraba: los pepinos más grandes se rallaban y acababan convertidos en esta tortilla dorada que se compartía en la mesa del patio con un trozo de pan y unas aceitunas. Rescatar esta receta es todo un homenaje a esa cocina sabia y sin desperdicios.
Sírvela templada o a temperatura ambiente, cortada en porciones como si fuera una tarta o en dados pequeños si va de tapa. Acompáñala con pan de hogaza, una ensalada de tomate aliñada con aceite de oliva o unas verduras asadas. Y si quieres un menú más completo, sírvela junto a un Guisado Vegetariano y tendrás una comida de diez. Para darle un toque especial, corónala con un poco de cebollino fresco y unas escamas de sal.
Las sobras aguantan perfectamente en un recipiente hermético en la nevera durante 2-3 días, y están igual de ricas frías o recalentadas unos minutos a fuego suave. Como variaciones, puedes cambiar el pepino por calabacín, añadir unas lascas de chile para una versión con picante o usar queso de cabra en lugar del feta. Para beber, un blanco joven y bien frío como un albariño, una limonada casera con hierbabuena o un tinto de verano van de lujo y realzan la frescura del plato.
Tortilla de pepino casera fácil y rápida (jugosa y dorada)
Descripción
Tortilla de pepino jugosa por dentro y dorada por fuera. Lista en 40 minutos para 4 personas: fácil, barata y perfecta para una cena ligera.Ingredientes
Preparación
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Lava bien los pepinos, pélalos dejando algunas franjas de piel para que quede más bonito, y rállalos con el lado grueso del rallador sobre un colador grande.
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Echa una cucharadita de sal sobre el pepino rallado, mezcla y déjalo reposar 15 minutos en el fregadero para que suelte el agua de más.
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Consejo: Este paso no lo saltes. Si el pepino no suelta bien el agua, la tortilla quedará aguada y se romperá al girarla.
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Pasado el reposo, aprieta el pepino con las manos o envuélvelo en un paño limpio y escurre hasta quitarle toda el agua que puedas. Reserva.
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Mientras tanto, calienta 20ml de aceite de oliva en una sartén antiadherente a fuego medio y sofríe la cebolla picada unos 5-6 minutos, hasta que esté transparente y empiece a dorarse un poco.
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Agrega el ajo picado y cocina 1 minuto más, sin dejar de remover para que no se queme. Retira del fuego y deja que se temple un par de minutos.
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En un bol grande, bate los huevos con la leche, la sal y la pimienta durante 1 minuto, hasta que la mezcla quede bien unida y algo espumosa.
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Añade al bol el pepino escurrido, el sofrito de cebolla y ajo, el feta desmenuzado, el jamón cocido si lo vas a usar, el perejil y el cebollino. Mezcla con cuidado hasta que todo quede integrado.
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Calienta los 40ml de aceite que quedan en una sartén antiadherente de unos 24 centímetros a fuego medio. Vierte la mezcla, repártela bien por toda la sartén y baja el fuego a medio-bajo.
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Déjala cocinar 8-10 minutos, moviendo la sartén de vez en cuando, hasta que la base esté dorada y la superficie empiece a cuajarse por los bordes.
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Consejo: Para darle la vuelta sin sustos, pon un plato llano sobre la sartén, agárralo con firmeza y gira con un movimiento rápido y seguro. Después, desliza la tortilla de nuevo a la sartén.
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Cocina el otro lado 6-8 minutos más a fuego medio-bajo, hasta que quede dorada y cuajada en el centro. Déjala reposar 5 minutos antes de cortar, así los jugos se asientan y es más fácil de servir.