El guisado de porotos manteca con queso es uno de esos platos que te trasladan directo a la cocina de campo del cono sur. Los porotos manteca, que deben su nombre a esa textura tan suave que se deshace en la boca, vienen alimentando mesas en Argentina y Chile desde hace generaciones. Este guiso, humilde y abundante, nació en las cocinas de estancias y puestos de campo, donde las legumbres secas eran el tesoro de la despensa que aguantaba los inviernos más duros.
Y el queso derretido es, sin dudas, el toque de oro de esta receta: cuando el queso cremoso se funde sobre los porotos bien calientes, arma una capa hilante que convierte un guiso sencillo en algo digno de un almuerzo dominical. Es el plato ideal para los días de frío, para reponer energías después de una jornada larga o simplemente para juntar a la familia alrededor de la mesa con una comida que llena el alma tanto como el estómago.
En cuanto a lo nutricional, este guisado aporta un montón de proteínas vegetales, fibra, hierro y vitaminas del complejo B, sumado al calcio que trae el queso. Además es una receta económica: los porotos secos rinden muchísimo y el resto son ingredientes de todos los días en cualquier despensa. De esas comidas que demuestran que cocinar simple también puede quedar extraordinario.
Me cuentan que en las casas de campo era común tener una olla de porotos siempre lista sobre el fogón, y cada uno agregaba su porción de queso sobre el plato humeante, esperando unos segundos a que se derritiera antes de mezclar. Ese pequeño ritual, repetido en tantas mesas del interior, es parte del encanto de este plato que hoy te comparto paso a paso.
Este guisado se disfruta mejor recién hecho, acompañado de un buen pan casero o pan de campo para mojar en la salsa, o incluso con un lado de arroz blanco si buscas algo más contundente. Para una presentación rústica y acogedora, sirve directamente en cazuelas de barro individuales, que aguantan el calor mucho más tiempo.
Las sobras se guardan hasta 4 días en un recipiente hermético en la heladera, y de hecho al día siguiente saben todavía mejor. Al recalentar, hazlo a fuego bajo con un chorrito de agua o caldo. Y si prefieres un guisado vegetariano, simplemente deja fuera la panceta y usa caldo de verduras: queda un guisado vegetariano que no le nada envidia a la versión con panceta. ¿Te gusta el picante? Aumenta el ají molido o suma unas gotas de salsa picante al momento de servir. Para beber, un tinto suave como un malbec joven o una cerveza rubia artesanal maridan de maravilla con este plato.
Guisado de porotos manteca con queso, cremoso y bien reconfortante
Descripción
Este guisado de porotos manteca con queso cremoso es un abrazo en plato: 6 porciones en 1 hora 40 min, perfecto para los días de frío.Ingredientes
Preparación
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La noche anterior, pon los porotos manteca en un bol grande y cúbrelos con agua fría (al menos el triple de su volumen). Déjalos en remojo entre 8 y 12 horas. Consejo: el remojo acorta la cocción y hace que los porotos sean más digeribles.
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Escurre los porotos, tira el agua de remojo y enjuágalos bajo el chorro frío. Resérvalos a un lado.
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En una olla grande y gruesa, calienta las 3 cucharadas de aceite de oliva a fuego medio un minuto. Suma la panceta y cocínala unos 5 minutos, hasta que esté dorada y haya soltado su grasa. Si no usas panceta, salta directo al paso siguiente.
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Agrega la cebolla picada y el morrón, y sofríe 6-8 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que la cebolla quede transparente y el morrón empiece a ablandarse.
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Ahora las zanahorias y el ajo. Cocina 3 minutos más, revolviendo para que el ajo no se dore de más y amargue el guiso.
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Añade el pimentón dulce, el comino y el ají molido. Revuelve sin parar unos 30 segundos para que las especias suelten su aroma sin llegar a quemarse.
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Vierte el tomate triturado y cocina 4 minutos a fuego medio, hasta que oscurezca y pierda ese sabor a crudo.
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Incorpora los porotos escurridos, la hoja de laurel y el caldo de verduras. Sube el fuego y espera que rompa el hervor.
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En cuanto hierva, baja el fuego al mínimo, tapa la olla sin cerrar del todo y cocina 55-65 minutos, revolviendo cada 15 minutos para que no se peguen en el fondo. Consejo: si ves que el caldo se consume demasiado, agrega agua caliente de a tazas para mantener la consistencia de guiso.
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A los 55 minutos, prueba un par de porotos: tienen que estar tiernos. Si te gusta bien cremoso, aplasta algunos contra la pared de la olla con una cuchara de madera y mezcla bien: su almidón natural espesa el caldo de maravilla.
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Prueba y ajusta sal y pimienta, saca el laurel y reparte los cubos de queso cremoso por encima del guisado. Tapa la olla, apaga el fuego y deja reposar 5 minutos para que el queso se derrita solo. Consejo: no revuelvas el queso recién puesto; si lo dejas fundir solo, vas a tener esos hilos cremosos que dan gusto ver al servir.
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Sirve bien caliente en platos hondos, con perejil fresco picado por encima.