El guisado de corazones de pollo encebollados es de esos platos de aprovechamiento que no tienen nada que envidiarle a cualquier otro guisado de pollo más vistoso. Los corazones, pequeños y bien musculosos, quedan tiernos tras la cocción lenta y sueltan un sabor intenso, parecido al del muslo pero con más carácter. Y la cebolla, que aquí es la auténtica protagonista, se convierte con el sofrito en una salsa dulce y sedosa que lo envuelve todo.
Este guiso tiene mucha historia detrás en América Latina y en España. En Perú los corazones brillan en los anticuchos de las picanterías; en Colombia y México se guisan para el almuerzo de la familia, y en España fueron durante generaciones un clásico de la cocina de matanza. Cada sitio le pone su toque, pero al final todos coinciden en lo mismo: paciencia, buena cebolla y fuego lento.
Es un plato perfecto para el almuerzo del fin de semana, para juntar a la familia en la mesa o para servir bien contundente al mediodía con un arrecito de arroz. Y lo mejor: sale barato. Los corazones de pollo son una de las proteínas más económicas del mercado y aun así te aportan proteínas, hierro y vitaminas del complejo B con muy poca grasa.
A mí me recuerda a las cazuelas de la abuela, cuando el olor a cebolla dorándose con comino llenaba toda la casa y todos acababan asomándose a la cocina para preguntar qué había de comer. Esa es la gracia de este guisado: es fácil de hacer, sabe a gloria y consigue que un ingrediente humilde se convierta en algo memorable.
Sírvelo bien caliente, acompañado de un arroz blanco esponjoso, puré de papas o simplemente con pan para mojar en esa salsa encebollada que, siendo honestos, es lo mejor del plato. Unas rodajas de aguacate o unas papas doradas también le van de maravilla para completar la comida.
Las sobras aguantan en un recipiente hermético en el refrigerador hasta 3 días y se pueden congelar hasta 2 meses. Para recalentar, hazlo a fuego bajo con un chorrito de caldo o agua para que recupere la jugosidad. Si quieres variar, añade ají amarillo o chile fresco para una versión picante, cambia el vino blanco por una cerveza dorada para un toque más maltoso o echa papas en cubos durante la cocción para convertirlo en un plato único. Para beber, una cerveza bien fría, un tinto joven o una limonada bien fría son los compañeros perfectos.
Guisado de pollo con corazones encebollados
Descripción
Este guisado de pollo con corazones encebollados queda tierno y sabroso en 1 hora 10 minutos. Barato, fácil y para 4-6 personas.Ingredientes
Preparación
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Lava bien los corazones de pollo con agua fría y quítales cualquier resto de grasa o conductos con un cuchillo pequeño. Córtalos por la mitad: así la salsa penetra mejor y la cocción queda más pareja.
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Sécalos con papel de cocina y sazónalos con sal, pimienta y el comino molido. Déjalos reposar a temperatura ambiente unos 10 minutos para que tomen bien los sabores.
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Calienta el aceite de oliva en una cazuela amplia a fuego medio-alto durante 1 minuto. Cuando esté bien caliente, añade los corazones en una sola capa, sin amontonarlos.
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Dóralos durante 5-6 minutos, moviéndolos de vez en cuando, hasta que se doren por todos lados. Sácalos con una espumadera y resérvalos en un plato. Este sellado concentra el sabor y deja unos fondos dorados que le darán mucha profundidad al guiso.
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Consejo: no limpies la cazuela después de sellar; esos restos dorados del fondo son puro sabor y se disolverán con la cebolla y el vino.
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Baja el fuego a medio y echa la cebolla en pluma a esa misma cazuela. Sofríe 8-10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté transparente y empiece a dorarse en los bordes.
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Añade el ajo picado y el pimiento en tiras. Cocina 3 minutos más, hasta que el pimiento se ablande un poco y el ajo suelte todo su aroma.
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Incorpora el tomate rallado, el orégano, la hoja de laurel y el ají molido si lo vas a usar. Cocina 5 minutos a fuego medio, moviendo de vez en cuando, hasta que el tomate oscurezca y pierda el agua.
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Devuelve los corazones sellados a la cazuela y vierte el vino blanco. Deja cocinar 2-3 minutos a fuego medio-alto para que se evapore el alcohol y se despeguen los fondos.
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Cubre con el caldo de pollo caliente. Cuando rompa a hervir, baja el fuego al mínimo, tapa la cazuela y cocina 30 minutos, removiendo cada 10 minutos para que no se pegue en el fondo.
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Consejo: si ves que la salsa se seca demasiado antes de tiempo, añade un chorrito de caldo o agua caliente; el guisado siempre debe quedar jugoso.
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Destapa y cocina 8-10 minutos más a fuego medio, hasta que la salsa espese y nape la cuchara. Prueba y rectifica de sal y pimienta, espolvorea el perejil picado y deja reposar 5 minutos antes de servir.
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Consejo: este guisado está todavía más rico al día siguiente, así que si puedes, prepáralo con antelación; los sabores se intensifican durante el reposo en el refrigerador.