Hay pocos platos que huelan tanto a hogar como un guisado de carne deshebrada cociéndose a fuego lento en la cocina. Este clásico, tan querido en México y buena parte de Latinoamérica, nació de la astucia casera: tomar cortes baratos de res y, con paciencia y fuego suave, convertirlos en hilos tiernos y jugosos bañados en una salsa de tomate con mucho carácter. Es receta de olla grande y mesa compartida, de esas que llenan la casa de olor por horas.
Este guisado va perfecto para el almuerzo de fin de semana con la familia, para rellenar tacos, tortas, burritos, empanadas o quesadillas, e incluso te sirve de base proteica para toda la semana, porque se conserva muy bien y sabe todavía mejor al día siguiente, cuando la salsa ya se metió bien en cada hebra de carne.
Una de sus grandes virtudes es lo económico que sale el corte principal, la falda de res, rica en colágeno: con la cocción lenta, ese colágeno se vuelve gelatina natural que da jugosidad y un caldo sabroso que luego aprovechamos en el guisado. Además, es una receta flexible: le puedes agregar verduras, ajustar el picante a tu gusto y rinde bastante.
En muchas casas mexicanas, la carne deshebrada es sinónimo de reunión dominguera. Las abuelas la cocían en ollas enormes mientras la familia esperaba con tortillas recién hechas, y deshebrar la carne se volvía tarea de todos: unos con dos tenedores, otros con las manos, y nunca faltaba quien se acercaba a «probar» un poquito antes de tiempo.
Sirve el guisado bien caliente con tortillas de maíz recién calentadas para hacer tacos, o sobre un arroz blanco con frijoles de la olla. Unas rodajas de aguacate y un chorrito de limón le suben muchísimo al sabor. Para beber, le va de maravilla un agua de jamaica o de tamarindo, y si quieres algo para adultos, una cerveza clara bien fría o un vino tinto joven y frutal.
Las sobras aguantan en un recipiente hermético en el refrigerador hasta 4 días, o congeladas en porciones hasta 3 meses. Al recalentar, hazlo a fuego bajo con un chorrito de agua o caldo para que recupere su jugosidad. Si quieres variar, agrégale chile chipotle o jalapeño para una versión picosa, usa chile colorado para un estilo norteño, o cambia la carne por yaca verde deshebrada u hongos portobello si buscas una opción vegetariana igual de rica. También es un relleno buenísimo para chilaquiles, enchiladas, empanadas y tortas.
Guisado de carne deshebrada casero, jugoso y lleno de sabor
Descripción
Este guisado de carne deshebrada queda jugoso y con mucho sabor en unas 2 horas. Rinde para 6 y es ideal para tacos, tortas y quesadillas.Ingredientes
Preparación
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Pon la carne en una olla grande y cúbrela con los 2.5 litros de agua. Agrega la media cebolla, los 2 dientes de ajo enteros y la hoja de laurel. Deja que hierva a fuego alto sin tapar.
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Cuando rompa el hervor, retira con una espumadera la espuma gris que se forma en la superficie. Con esto el caldo queda limpio y con mejor sabor.
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Baja el fuego a medio-bajo, tapa la olla sin cerrarla del todo y cocina 1 hora y 30 minutos, o hasta que la carne esté tan suave que se deshaga con solo tocarla con un tenedor.
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Saca la carne y déjala entibiar unos 10 minutos. Cuela el caldo y reserva 400ml para el guisado.
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Deshebra la carne con dos tenedores o con las manos (con cuidado de no quemarte), quitando la grasa que sobre y las membranas. Reserva.
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Licúa los tomates con los 3 dientes de ajo y un chorrito de caldo hasta que quede una salsa bien homogénea.
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Calienta el aceite en una cazuela amplia a fuego medio-alto durante un minuto.
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Sofríe la cebolla picada unos 5 minutos, hasta que se vea transparente y ligeramente dorada.
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Tip: mantén el fuego a medio al sofreír para que la cebolla se cocine parejito y no se queme, porque le daría un sabor amargo al guisado.
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Agrega el pimiento morrón y la zanahoria. Sofríe 4 o 5 minutos, hasta que las verduras empiecen a ablandarse.
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Vierte la salsa de tomate licuada y cocina a fuego medio unos 8-10 minutos, moviendo de vez en cuando, hasta que pase de un rojo brillante a un tono terracota más oscuro y espese un poco. Ese cambio de color te dice que el tomate ya se cocidió y no va a saber crudo.
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Incorpora el comino, el orégano y la pimienta negra. Muévelo todo un minuto para que las especias suelten su aroma.
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Agrega la carne deshebrada y revuelve bien para que se bañe con la salsa.
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Vierte los 400ml de caldo que reservaste, sube el fuego hasta que hierva, luego baja a medio-bajo y cocina destapado 20-25 minutos, hasta que la salsa espese y quede jugosa pero no aguada.
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Tip: si la salsa se seca demasiado, agrégale más caldo de cocción, de 50ml en 50ml, hasta que quede con la consistencia que te gusta.
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Prueba la sal y ajusta si hace falta, apaga el fuego y deja reposar el guisado tapado 5 minutos. Al final, espolvorea cilantro fresco picado antes de servir.
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Tip: este guisado gana mucho con las horas de reposo, así que si lo preparas un día antes, los sabores quedan aún más concentrados y ricos.