El guisado de carne con papas en chile colorado casero es de esos platillos que nunca fallan en la cocina mexicana. Su base es una salsa de chiles secos rojos, sobre todo guajillo y california, que se tuestan, remojan y licúan para lograr ese rojo intenso y ese sabor tan a fondo de los guisados de la abuela. Esta forma de cocinar es la que llamamos cocina de cazuela: todo se hace a fuego lento en una sola olla y se ha ido pasando de generación en generación en las familias de todo México.
Este guisado de carne es perfecto para los almuerzos dominicales, las reuniones familiares o para esos días de frío en que se antoja algo que consiente. También funciona de maravilla para llevar al trabajo, porque al día siguiente sabe todavía mejor: los sabores se asientan y se integran mientras reposa.
Entre otras cosas, es un platillo nutritivo y nada caro: la carne de res queda tierna y jugosa con la cocción lenta, las papas dan energía y fibra, y la salsa de chile colorado hecha en casa no lleva conservadores ni colorantes artificiales. Los chiles guajillo, además, traen antioxidantes y vitaminas, así que cada plato sale completo y bien balanceado.
En muchas casas mexicanas, el olor de los chiles tostándose en el comal es la señal de que viene un buen almuerzo. En las cocinas de las abuelas esta salsa se preparaba en molcajete y se colaba con toda la paciencia del mundo, mientras la carne se cocía despacito en la olla de barro. Esa tradición, hoy adaptada a la licuadora y a la estufa moderna, conserva la misma esencia de hogar y celebración.
Sirve el guisado bien caliente, acompañado de arroz blanco, frijoles de la olla y tortillas de maíz recién hechas, que no pueden faltar para mojar en la salsa. También queda de lujo con un pan artesanal o servido en cazuelita de barro para darle un toque más tradicional a la mesa.
Las sobras se guardan en el refrigerador, en un recipiente hermético, hasta por 4 días, y aguantan congeladas hasta 2 meses. Al recalentar, agrégales un chorrito de agua o caldo si la salsa espesó demasiado. Si quieres una versión vegetariana, cambia la carne por 500g de champiñones o setas, o agrega zanahoria en rodajas junto con las papas. Y para los que les gusta el picante, licúa 2 chiles de árbol junto con la salsa. De bebida, este platillo va muy bien con un agua de jamaica bien fría, un refresco de horchata o, para los adultos, una cerveza clara con limón.
Guisado de carne con papas en chile colorado casero, de los de siempre
Descripción
Este guisado de carne con papas en chile colorado está listo en 1 hora 30 minutos y rinde para 6. Salsa de chiles secos, pura comida de casa.Ingredientes
Preparación
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Primero limpia los chiles guajillo y california: ábrelos con unas tijeras o una navaja, quítales las semillas, las venas y el tallo. Enjuágalos rápido bajo el grifo para quitar residuos y sécalos con un paño limpio.
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Tuesta los chiles en un comal a fuego medio-bajo, unos 30 segundos por lado, presionándolos un poquito con la espátula. Deben inflarse y soltar su aroma, sin llegar a negro.
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Consejo: Ojo aquí, no pasées los chiles en el comal; si se queman, la salsa amarga y ya no hay forma de corregirla. Mejor tuesta poquito a poquito, en varias tandas.
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Mete los chiles tostados en un recipiente con 500ml de agua caliente y déjalos remojar unos 15 minutos, hasta que estén suaves y flexibles. No tires el agua de remojo, la vas a usar.
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Mientras tanto, sazona los cubos de carne con sal y pimienta por todos lados y déjalos reposar a temperatura ambiente unos 10 minutos.
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Calienta 2 cucharadas de aceite en una olla grande a fuego medio-alto y sella la carne unos 4 minutos, moviendo de vez en cuando, hasta que dore por fuera. Retírala y resérvala. Ese sellado guarda los jugos y le da mucho más sabor al guisado.
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En esa misma olla, echa la cebolla picada y sofríe unos 5 minutos, hasta que esté transparente. Agrega 1 diente de ajo picado y cocina 1 minuto más, hasta que suelte su aroma.
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Ahora va la licuadora: mete los chiles remojados, los jitomates, la media cebolla, los 2 dientes de ajo restantes, el comino, el orégano y 250ml del agua de remojo. Licúa 2 minutos, hasta que la salsa quede completamente homogénea.
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Consejo: Cuela la salsa con un colador de malla fina antes de echarla a la olla. Este paso hace la diferencia: es lo que te da esa textura sedosa, sin pieles ni semillas.
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Vierte la salsa colada sobre la cebolla sofrita y fríela a fuego medio unos 6 minutos, moviendo seguido, hasta que tome un rojo más oscuro y espese un poco. Sofreír la salsa cruda le quita el sabor a licuado y concentra el color.
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Regresa la carne a la olla con todos sus jugos, añade el caldo de res y la hoja de laurel. Deja que suelte el hervor, baja el fuego, tapa la olla y cocina 40 minutos.
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Agrega las papas en cubos, tapa otra vez y deja cocinar 20 a 25 minutos más, hasta que la carne esté suave, las papas cocidas y la salsa haya espesado de forma natural.
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Consejo: Corta las papas en cubos del mismo tamaño para que se cocinen parejo y no se deshagan en la salsa.
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Prueba y ajusta la sal y la pimienta, saca la hoja de laurel y deja reposar el guisado tapado 10 minutos antes de servir. Al final, espolvorea cilantro fresco picado.